La Junta obliga a Sevilla a posponer el impulso de zonas clave del PGOU
diariodesevilla.com - Carlos Mármol 27/3/2006
La Junta de Andalucía, la administración responsable de aprobar de forma definitiva el nuevo Plan General de Ordenación Urbana de Sevilla (PGOU), cuya tramitación administrativa está a punto de llegar a su fin, estima que el Ayuntamiento hispalense debe dejar sin fecha cerrada y cierta el desarrollo urbanístico de una serie de suelos estratégicos situados tanto al norte como al sur de la ciudad. Así, al menos, se hace constar de forma expresa en el informe de análisis del PGOU elaborado por los técnicos de la Delegación Provincial de Obras Públicas de la Junta, que hace apenas unas semanas dieron su ratificación global al documento elaborado por el equipo del arquitecto Manuel Ángel González Fustegueras.
El informe, a cuyo contenido ha tenido acceso este diario, hace un profuso análisis de las directrices y proyectos esenciales del nuevo libro urbano de la ciudad, pero alerta en distintos apartados sobre el problema urbanístico que representaría para Sevilla que el Consistorio autorizase la urbanización y posterior colonización de una serie de terrenos cuyos nuevos usos –en unos casos residenciales; en otros de ámbito terciario (comercial y oficinas) o industriales– dependen por completo de que salga efectivamente adelante, en especial en el aspecto económico, el programa de nuevos ejes viarios previsto por el propio PGOU.
La Junta es especialmente concreta en el caso de los denominados pasos territoriales Norte y Sur, dos vías de afección metropolitana que buscan mejorar las comunicaciones entre la capital andaluza y la corona de localidades situadas a su alrededor. Estas dos carreteras, cuya construcción ha sido uno de los asuntos más polémicos del nuevo Plan, deberían, en teoría, construirse mucho antes de que empiecen a urbanizarse los distintos espacios urbanos que el PGOU reserva en su entorno para acoger nuevas actividades.
Sin embargo, la rotunda negativa de la propia Junta de Andalucía a asumir su financiación –y la misma posición en contra por parte del Gobierno central– aconsejan que el desarrollo de estas zonas no se produzca hasta que exista certeza real de que ambos proyectos viarios salen adelante o, en su defecto, hasta que se pongan sobre la mesa alternativas de transporte público suficientes para garantizar que los nuevos usos que se implantarán en estos suelos no saturarán todavía más la actual red de carreteras de Sevilla.
Literalmente, los técnicos de la Junta consideran que los planteamientos viarios del PGOU son más que aceptables –en especial en lo que se refiere a la concepción metropolitana de los pasos territoriales Norte y Sur– pero precisan que deberá acompasarse el "desarrollo a la secuencia temporal de las medidas sobre transporte público y a la ejecución de la red viaria general". Y añade el informe técnico: "Determinados elementos base de la estructura viaria, fundamentalmente los Pasos Territoriales Norte y Sur, y, en consecuencia, los nuevos suelos urbanizables que dependen de estos elementos, quedan sin asegurar en su ejecución desde el Plan por tratarse de infraestructuras de carácter municipal, que afectan a otros términos municipales y a la competencia de otras administraciones".
El compromiso de las instituciones con esta infraestructura básica del nuevo modelo urbano de Sevilla es más bien débil. Sobre todo en el caso de la Junta, que incluso ha obligado al equipo técnico del Plan de Sevilla a dejar sin programar todo el Paso Territorial Sur, lo que implica que su construcción no forma parte del calendario oficial de operaciones urbanísticas incluido en el PGOU. También han quedado fuera de programación el eje de conexión del Paso Sur con la SE-30 (que va por el muro de Defensa) y el nuevo acceso de la A-92. La paradoja es que es la propia Junta –la misma Consejería de Obras Públicas– la que advierte al Consistorio que "la no ejecución de parte de los viarios principales [los pasos territoriales Norte y Sur] implicaría una gran dificultad para el desarrollo de determinados sectores de suelo propuestos". Las alternativas de acceso a estas zonas estratégicas son inexistentes o, en el mejor de los casos, tienen una capacidad muy inferior a la que demandarán los nuevos usos.
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