Las matemáticas de Emvisesa
diariodesevilla.es 24/7/2006
EMVISESA abre el plazo para que los sevillanos puedan optar a las 1.225 viviendas de protección que sorteará en noviembre.
Tras el escándalo acaecido en aquel sorteo en que se eligió el sistema de los números ascendentes y descendentes para, a partir de uno de referencia, elegir a los afortunados y dejar con la miel en los labios al resto, Emvisesa ha ido introduciendo mejoras en el sistema. Ya entonces dijimos que en pleno siglo XXI el destino de los solicitantes no podía dejarse en manos del azar, de según qué bolita caía del bombo, y pedimos que se tuvieran en cuenta factores objetivos.
En este sentido, creemos un acierto la introducción de cupos por segmentos de edad y colectivos con necesidades especiales, como familias numerosas y minusválidos. Ahora bien, nos llama la atención la alta proporción de aspirantes fallidos, o sea, los que aun no cumpliendo los requisitos exigidos en las bases acaban participando en el sorteo. En el del pasado noviembre, cuando desde el Ayuntamiento se proclamaba que había 50.000 sevillanos inscritos en demanda de una vivienda, la proporción de fallidos era del 45 por ciento, casi uno de cada dos.
La consecuencia de esta situación es que se emplea a posteriori tanto tiempo en depurar las listas, que la relación final de afortunados no podrá ser hecha pública hasta septiembre, casi un año después. La escenificación de los sorteos con evidente intencionalidad para obtener réditos políticos de los mismos (celebración en espacios de masas como el Palacio de San Pablo, parafernalia similar a la lotería de Navidad, despliegue de medios de comunicación...) ha acabado generando tales expectativas (falsas en la mitad de los casos, como se ha visto) que la lista de inscritos crece y crece sin cesar: si a final de año eran 50.000, en abril ya se rozaban los 60.000 y ahora se ha superado el listón de los 65.000. Como los impresos de solicitud sólo exigen datos muy básicos, Emvisesa ha de contrastar luego uno por uno los datos de cada beneficiado para comprobar su idoneidad.
En el 45 por ciento de los casos hay que tacharlos. Parece absurdo que el sistema no se depure y que no se rechace a priori a los aspirantes que incumplen los requisitos. En tal caso la lista se reduciría en 30.000 personas, que dejarían así de tener la expectativa de que el Ayuntamiento les va a conceder una vivienda. Por eso Emvisesa prefiere mantener este método arcaico y lento de los recuentos: hace matemática electoral.
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