Puerto Triana cambiará el paisaje del Conjunto Histórico de Sevilla
diariodesevilla.com 9/12/2005
El fin del equilibrio. Al menos en lo que al ámbito estético, visual y paisajístico se refiere. El rascacielos de Puerto Triana, el principal símbolo del complejo comercial, de oficinas y de ocio que se construirá en el Sur de la Isla de la Cartuja, cambiará de forma evidente el delicado equilibro de volúmenes que caracteriza este estratégico enclave de Sevilla, situado a mitad de camino entre la ciudad histórico –el casco antiguo–, el secular arrabal de Triana –uno de los barrios más protegidos de la capital hispalense–, la dársena del Guadalquivir –cuya potencia paisajística es mayúscula– y el ensanche de la urbe hacia su entorno metropolitano más próximo.
Con independencia de las afecciones sobre el tráfico que tendrán las nuevas actividades previstas en los 180.000 metros cuadrados que ocupan las áreas afectadas de una u otra manera por el proyecto –los técnicos auguran un tráfico inducido de 25.000 vehículos al día a sumar a los 70.000 que ya colapsan el eje Patrocinio-Chapina–, la rotunda presencia de la torre de oficinas impulsada por la entidad mercantil Puerto Triana SA quebrará la visión más o menos uniforme de un entorno urbanístico que, salvo excepciones seculares –la Giralda–, se caracteriza por su condición de territorio con escaso protagonismo arquitectónico.
Los terrenos elegidos para alzar este singular proyecto inmobiliario, de hecho, están cercados por diferentes espacios y conjuntos históricos que cuentan con una férrea protección patrimonial. Un elemento que hacen diferente esta operación –cuyo impacto arquitectónico será enorme– de otras iniciativas municipales marcadas por intentar colonizar los principales accesos viarios de Sevilla con edificios-pórtico que de alguna manera simbolicen la creciente condición metropolitana y el papel como capital regional que la antigua Híspalis.
Ni en el Norte (donde los proyectos de edificios en altura están muy lejos del Casco Histórico) ni en el Sur –donde hay proyectada una torre de 105 metros de altura, también superior en envergadura a La Giralda– ni en el Este –donde hay diversos proyectos urbanísticos cuya condición común es su alta densidad residencial y espacial– se presentan los condicionantes que existen en el Sur de la Cartuja. Primero por la cercanía del río, que, a efectos patrimoniales, también cuenta: la denominada lámina de agua de la dársena del Guadalquivir es un elemento más del territorio cuya protección patrimonial corresponde tanto al Consistorio como a la Junta de Andalucía.
En segundo lugar por su proximidad –de apenas unos metros de diferencia– con lo que es el Conjunto Histórico y Monumental de Sevilla, un territorio –definido por una normativa de rango tanto local como autonómico– en el que el grado de protección histórico y patrimonial es altísimo. Puerto Triana está rodeado por tres de sus cuatro puntos cardinales por espacios singulares incluidos en este ámbito jurídico cuya más mínima alteración implica toda una serie de trámites y escollos administrativos. Al Norte de los suelos donde se instalará el centro terciario está el recinto del Monasterio de Santa María de las Cuevas, un Bien de Interés Cultural (BIC) cuya visión deberían garantizar los responsables del proyecto.
Al Sur está la zona catalogada de Triana: el antiguo arrabal, que junto al casco histórico y al ensanche de la Exposición de 1929 forman el territorio urbano incluido formalmente bajo la catalogación de joya patrimonial de Sevilla. Al Este del lugar donde irá el rascacielos de Puerto Triana se extiende todo el Casco Antiguo, la ciudad que ha ido formándose a lo largo del devenir histórico de Sevilla. Todos estos espacios urbanos están actualmente protegidos en distintos aspectos por la normativa en vigor.
Amén de esta circunstancia objetiva, otro dato explica el efecto de singularidad que la torre de Puerto Triana tendrá en relación a su entorno: la altura media que existen en la actualidad tanto en la Isla de la Cartuja como en el resto de espacios situados en su radio de visión. En el antiguo recinto de la Expo 92, donde se desarrolló en su momento una arquitectura singular pero de escaso impacto visual en relación a la ciudad consolidada, la media de altura oscila entre las seis y las tres plantas, dependiendo de las áreas.
Así aparece en los planos de ordenación pormenorizada del nuevo Plan General. En la zona Norte del centro este mismo parámetro no sobrepasa de las cuatro plantas, al igual que ocurre en el entorno de la antigua estación plaza de Armas. Frente a este edificio es donde se alcanzan cotas de altura mayores: entre 8 y seis plantas de altura. En Triana, en cambio, la media de altura va de las cuatro plantas –la tónica dominante– a las siete plantas de los inmuebles más recientes. La torre de Puerto Triana tendrá, en cambio, un total de 50 plantas.
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